LPC3 és la versió 3.0 de La Porta Clàssica. Un mitjà de comunicació molt proper a la realitat musical i artística més innovadora que difon i fomenta les noves iniciatives i grups creatius emergents, i que és sensible a l'opinió i les tendències del públic
Varun de Castro Arrazola 24-02-2008
L'Auditori, 24 de febrero de 2008
Manos frías, corazón caliente. Son las seis y media de una tarde del invierno barceloní, y se respira regocijo a las puertas de L'Auditori. Regocijo que no precisa de muchas palabras, sólo sonrisas a diestro y siniestro; sonrisas solidarias.
Es cierto, la multitud se concentra a las puertas de la sala con una emoción más activa que la de la mayoría de los conciertos. Mapas naranjas, simplones y atractivos de África, mini-djembés para el recuerdo, grupos y más grupos de jóvenes, mayores, niños. Es la fórmula habitual de demostrar solidaridad; nada de misioneros solitarios, sino masas de feligreses. En este caso todos rezaban, a voz en grito, ¡África!; pues la buena causa era ayudar económicamente a un hospital de Sierra Leona.
Al entrar a la sala, el éxito de la convocatoria se hace evidente. Además, toda la emoción latente en el exterior se acentúa y canaliza al descubrir que cada uno poseerá un gran tambor por un par de horas. Aquello parecía un gallinero con los parloteos, risitas y golpecillos caóticos sobre los djembés. Bueno, teniendo en cuenta las dimensiones y la concentración, más bien tenía pinta de súper-explotación avícola.
De los cielos una poderosa voz femenina se superpone al jaleo y poco a poco la gente va callando. Tras las cortesías de rigor, la mujer de la voz nos relata animosa una historieta que ayuda a la gente a visualizar más concretamente el acto solidario en el que está tomando parte. Se trata del relato de un muchacho sierraleonés que contrae el tétanos y, gracias al tratamiento del hospital Sant Joan de Déu de Lunsar (Sierra Leona), logra curarse. El optimismo reina en la sala. No hacen falta más explicaciones, ¡que comience el espectáculo!
Acompañados de un juego de luces, diferentes miembros del grupo Sewa Beats (responsables de la actuación) hacen su presentación desde distintos rincones del auditorio. A la gente le cuesta horriblemente abstenerse de golpear a su vez los instrumentos, y un suave murmullo lo envuelve todo. Desde el escenario, muy lejos de ordenar silencio, incitan a todo el mundo a dar rienda suelta a sus emociones. La respuesta no se deja esperar, el murmullo es ensordecedor.
Los artistas, a los que se ve muy experimentados, saben cortar con eficacia cuando el público se siente realizado. Uno de ellos tomará la palabra y no la dejará en casi ningún momento, encargándose de la labor de clown (según ellos mismos dicen). Aunque con un marcado acento francés, no tiene ningún problema para hacer que la gente ría, grite, baile o haga lo que sea.
Antes que nada, pone en pie a todo el auditorio y se dedica a hacer toda clase de estiramientos y calentamientos. Una vez puestos a punto físicamente, el siguiente objetivo es ir creando música. Golpe a golpe, verso a verso, movimiento a movimiento... Utilizando la más antigua forma de aprendizaje (la imitación), del murmullo inicial van surgiendo ritmos diáfanos, cantos exóticos pero igualmente claros, bailes casi intuitivos... sonrisas por doquier. Al margen del espacio limitado de la súper-explotación avícola, la emoción de crear música junto a tantas personitas contagiaba a la mayoría, pequeños y mayores. Sólo una minoría en la edad del pavo se resistía a abandonar el semblante inexpresivo. Algunas mujeres, conscientes de lo maravilloso de la coordinación y del trabajo en grupo, se relamían paseando sus ojos lentamente por las armoniosas ondas de manos, brazos, cabezas... sonrisas.
Y ritmo tras ritmo, tensión tras distensión, llegó el momento cumbre de la experiencia. Se trataba de ir marcando un ritmo, acelerarlo hasta el frenesí para después desahogarse a grito pelado, parar en seco y vociferar un gran ¡ÁFRICA!. Según nos dijeron, en aquel mega-grito precedente a África habíamos de descargar todo el estrés que hubiésemos acumulado desde los dos años. Al menos el de más reciente adquisición parece que sí se liberó, pues a la gente se le veía bastante relajada según salía de la sala y se miraba las manos enrojecidas. Lo único que me preocupaba era: manos calientes... ¿corazón frío?
Links:
Proyecto: www.hsjdbcn.org/portal/web/solidaris
Músicos: www.sewabeats.com.es
Actuación:http://www.youtube.com/watch?v=3VHbhvJQJK0
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