LPC3 és la versió 3.0 de La Porta Clàssica. Un mitjà de comunicació molt proper a la realitat musical i artística més innovadora que difon i fomenta les noves iniciatives i grups creatius emergents, i que és sensible a l'opinió i les tendències del públic
Jacobo Zabalo 09-12-2009
Orquesta de Cámara de Berlín
Cicle Euroconcert
Palau de la música, 17 de noviembre de 2009
Obras de F. Schubert, L. Boccherini, C.P.E Bach, G.P.Telemann
Matt Haimovitz, Violonchelo
La Orquesta de Cámara de Berlín abrió el programa con las Danzas alemanas, D90, de Franz Schubert, una elección excelente, que permitió al público del Palau de la Música acomodar el oído a la sonoridad camerística, grácil y refinada, que abundaría a lo largo de la velada. No es la primera vez que esta formación, con más de 60 grabaciones, visita la ciudad condal; a tenor del resultado todo hace pensar que no será la última. Gustó la obra introductoria, y sorprendió la intervención de Matt Haimovitz al violonchelo, en el cuarto concierto que Luigi Boccherini compuso para ese instrumento, sin duda su instrumento predilecto. Haimovitz, solista contrastado (ha sido dirigido por Barenboim, Ozawa o Sinopoli), se erigió en protagonista: ubicado en el centro de la orquesta, condensó con virtuosismo las energías de unos y otros, para proporcionar una lectura enérgica y un poco seca, no siempre adecuada al equilibrio clásico, a la sublime ligereza orquestal.
La segunda parte se inició con otra pieza para solista, concretamente el Concierto para violonchelo en La mayor, Wq 172, de C.P.H. Bach. De nuevo la orquesta arropó al solista, que en esta ocasión acertó en poner su fabulosa técnica al servicio del conjunto, brindando un sonido pleno, mucho más redondo y comunicativo. Tras las intervenciones del violonchelista, cuyo papel daba título a la velada (El violonchelo solista), la orquesta recobró el protagonismo, con la interpretación de una obra poco programada pero muy atractiva. La Burlesque de Quichotte, Suite en Sol mayor, TWV 55, de Georg Phillipp Telemann se compone de episodios extraídos de la novela de Cervantes, que requieren de los intérpretes una gran implicación. La flexibilidad del conjunto (parte del cual, violines y violas, tocó de pie, para facilitar la libertad de movimientos) se puso nuevamente a prueba, con resultados todavía más notorios. El "Ataque a los molinos de viento" o los "Suspiros amorosos por la Princesa Dulcinea" evocaron con prestancia pasajes de la novela e hicieron las delicias del público.
Los aplausos tuvieron su recompensa en forma de bis, con la ejecución del Air pour les sauvages de Jean-Philippe Rameau, extraído de la suite para orquesta Les indes galantes. Ante las evidentes muestras de satisfacción, los músicos hubieron de retomar algunos pasajes de la composición con que Telemann celebró la divertida novela de Cervantes. En estas que al intérprete sentado frente al clave se le voló la partitura, e hizo como que -en efecto- perdía los papeles, una nota de humor que resumió la desenvoltura y espontaneidad del conjunto invitado.
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