Boeing Boeing. Una opción en tiempos de crisis

Abel Cruz Ayuso 02-05-2009

Teatre Coliseum, Barcelona, 2 de mayo de 2009

Los que seáis lectores habituales de La Porta Clàssica pensaréis que lo único que faltaba es que servidor hiciera una crítica teatral. Bueno, no voy a hacer una crítica porque no soy crítico (para eso hay gente más preparada que yo), pero sí que tengo muchas ganas de hablar de una obra que me ha hecho desconectar y que ha logrado que me lo pase muy bien.

"Boeing Boeing" es una obra de teatro escrita por el francés Marc Camoletti estrenada a principios de la década de los 60, que ha tenido varias reencarnaciones sobre los escenarios, llegando a conseguir varios premios Tony americanos - tanto por el trabajo de sus actores, como por la dirección y el vestuario - en la versión actual que ha estado en cartel en Broadway durante 2008. Por su parte, Tony Curtis y Jerry Lewis fueron los protagonistas de una aclamada versión cinematográfica y en la versión que nos ocupa, Alexander Herold ("Pel davant... I pel darrera"), se encarga tanto de la dirección de escena como de la producción.

El argumento es sencillo: Bernand es un arquitecto de éxito que vive en Paris con Berta, su ama de llaves y que tiene tres novias, todas ellas azafatas de vuelo. El protagonista es tan hábil que sabe con estricta exactitud cuándo va a llegar una u otra de las féminas a su piso parisino, de manera que se las apaña para que nunca coincidan. Un día le visita un amigo de su pueblo, Robert, el cual alucina por el éxito y la vida amorosa de Bernard, pero que va a ser testigo directísimo de cómo se van a complicar las cosas para los habitantes de la casa en el momento en que los cambios de horarios, las inclemencias climatológicas y los días de asueto hacen que, en la misma noche, las tres novias de Bernard coincidan en la capital francesa y, por tanto, en el apartamento del arquitecto.

Y como el reparto está de fábula (en mi pseudo-humilde opinión), repasaré a todos sus integrantes uno a uno:

Pep Munné (Bernard) : El veterano actor, al que se le conoce por papeles (algo) más dramáticos, desarrolla un personaje que nos hace recordar al Arturo Fernández más galán, aunque sin la caspa de este último. La pérdida (iba a decir "progresiva", pero no sería preciso) de sus nervios tan solo ayuda a crear más histeria y, es en esos momentos extremos donde Munné amarra su personaje, sin hacerlo demasiado exaltado, lo cual habría parecido muy falso.

Ángel Pavlovsky (Berta) : El argentino se encuentra ante dos retos: el de ser dirigido por primera vez en muchísimos años (según propia confesión) y el de llevar taconcitos de aguja. En serio, lo que al principio parece el papel de "Pepito Grillo", es decir, ser la conciencia de su jefe Bernand, se acaba convirtiendo en un personaje al que los acontecimientos superan, lo que da juego para que Pavlovsky deje un poco el acento ruso de su personaje y comente la situación con la típica retórica y retranca argentina, dando lugar a varias de las mejores frases de la obra.

Àngel Llàcer (Robert) : De aspecto bonachón, se revelará como un seductor y como un hombre quizá un tanto solitario y tímido que gana al espectador desde el principio. Él será el pivote de la obra, el amigo que Bernard necesitará en los momentos en que todo pende de un hilo y al que si no le da un soponcio, es casi por intervención divina. Llàcer está sensacional, ya que él tiene el espacio necesario para ser grotesco y ser un buen contrapunto a la elegancia de Munné/Bernard.

Mireia Portas (Jane) : La televisiva Mireia Portas da vida a una americana sin complejos y con una visión... pragmática del amor: quiere casarse con un hombre rico y vivir despreocupada. Es más, en su primera intervención, Portas canta a grito pelado - sino, esto no sería una farsa - un pasaje del clásico americano "Big Spender" (algo así como "Despilfarrador") de Coleman y Fields, dejando claras sus intenciones. El punto chic y travieso que aporta la actriz, la hace ser el personaje manipulador definitivo del género masculino.

Marta Bayarri (Juliana) : Debería ser la más exuberante, por su procedencia brasileña, pero acaba siendo la más equilibrada de las tres damas. Sensata y sin demasiada predisposición a los rollos raros, Bayarri hace que su personaje mire de tú a tú tanto a Bernard como a Robert y su solidez interpretativa hace de contrapunto plácido y calmado, aunque dicharachero, entre tanta histeria.

Cristina Solà (Judith) : De origen alemán, basta como ella sola aunque deliciosamente irresistible, el personaje desarrollado por Solà es el más apasionado, el más sensible a los vaivenes del corazón y el más apabullante. Es decir, una persona noble, con las mejores intenciones y el corazón por escudo.


Al ser una farsa, todo ha de estar bien engrasado para que el diálogo y la acción fluya y no dé respiro al espectador. Y el rodaje es patente al haberla ido a ver a los dos meses de ser estrenada, no en las previas. Lo mejor de todo, lo que se ha de resaltar es que los actores se lo pasan bien y eso se nota. En varios momentos, Llàcer se descojona solo, hace que su interlocutor se ría (dando igual que sea Munné, Portas, Bayarri o Solà) y hace que el público se ría. Y aunque quizá eso no sea del todo profesional para el más purista, la acción es tan arrolladora en algunos momentos que considero que es casi imposible permanecer serio. Si así fuera, la conexión con el público no sería la misma.

Así pues, si queréis desconectar, pasar un agradable rato y poder decir que, en tiempos de crisis, habéis amortizado sobradamente el precio de una entrada a un evento cultural, "Boeing Boeing" debería ser vuestra primera opción para todo ello.

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