¿El cuarteto más importante?

Jacobo Zabalo 27-07-2011

Artemis Quartet

Palau de la Música, 30 de mayo de 2011

-Parece en ocasiones como si a algunos organizadores de ciclos musicales se les acabaran las ideas en el momento de ofertar sus conjuntos. Sea debido a la crisis o al relativo desconocimiento de los artistas por parte del gran público, optan cada vez con más frecuencia por tomar la línea recta y dejarse de rodeos. Ciertamente es el Artemis Quartet un conjunto consolidado, con grabaciones y proyección... pero de ahí a presentarlo en su página web como "el cuarteto más importante de la actualidad" hay, seguramente, un buen trecho. Representa ésta una descripción exagerada, pomposa en exceso incluso en los casos en que una publicación o un premio pudieran acreditarlo. La consideración superlativa es siempre arriesgada, primero -lo más obvio- por la falta de objetividad de quien suele plantearla, a modo de sentencia; pero, en segundo lugar, resulta arriesgada asimismo porque a más de uno puede despertarle la vena comparativa, y muy legítimamente motivarle a pensar en otros cuartetos que pudieran merecer semejante calificativo (según un criterio de corte más o menos objetivable o, simplemente, según el gusto de cada cual).

Como en aquella fantástica novela de Nick Hornby, High Fidelity, de la que se hizo una versión cinematográfica también muy recomendable, aquí va mi top 5 de cuartetos actuales, no históricos, que -eso sí- no oso en ningún caso poner en orden de preferencia ni por supuesto de mayor o menor importancia (por razones obvias, y con tal de evitar el problema expuesto en el primer párrafo): Hagen Quartet, Tokyo String Quartet, Quartet Casals, Arditti Quartet y Leipziger Streichquartett. Lamento dejar de la lista otros conjuntos de gran categoría (Quator Mosaïques, Emerson S. Q., Alban Berg S. Q.) o no incluir a otros de fantásticos, verdaderos referentes en el pasado (LaSalle Quartet, Janacek Quartet, Quartetto Italiano, Végh Q.), pero il catalogo, con todo lo intrínsecamente mejorable y relativo a quien lo propone, tiene que ver en este caso con la actividad de los mismos en los últimos años. Finalmente, otros cuartetos emergentes y de interés que han podido escucharse en Barcelona recientemente y -quién sabe- quizá competirán en el futuro por ese título de "cuarteto más importante de la actualidad", son el Hugo Wolf Quartett y el Apollon Musagète Quartett, conjunto responsable de un notable disco de debut.

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En su actuación en el Palau de la Música Catalana el Artemis Quartet confirmó algunas de las virtudes por las que se le ha encumbrado. Siempre será excesiva, un tanto imprudente la consideración de "cuarteto más importante", pero no hay duda que está en la lidia, en la correcta disposición para llegar a serlo, al menos para algunos melómanos. La selección del repertorio para la ocasión, centrado exclusivamente en Beethoven, permitió desplegar tanto los recursos más minuciosos así como la artillería pesada, evidenciando un buen entendimiento entre las partes, y ello a pesar de no ser, seguramente, el cuarteto más equilibrado de la escena actual. El primer violín emite una sonoridad un tanto seca, que contrasta extrañamente con el fraseo comunicativo de la viola y la suntuosidad del cello, mientras que el segundo violín aporta cohesión y se hace notar puntualmente, con discreción. Como en los mejores conjuntos, se trata de un cuarteto de solistas, de músicos que se conocen bien, reunidos en torno a una común y auténtica vocación: desentrañar el sentido oculto de las partituras sin homogeneizarlas, sin limar aristas o acomodarse en la mera aplicación de una fórmula funcional. Un acierto sin duda tocar de pie, facilitando la rotación del protagonismo y el diálogo a cuatro, inter pares. Un diálogo que resultaría especialmente fructífero en la segunda parte.

La obra inicialmente interpretada, el Cuarteto en la mayor, op.18/5, obra  perteneciente al periodo temprano de Beethoven, recibió una lectura poco luminosa, casi apagada o insulsa, lo cual contrastó con la notoria predisposición de un público ganado de antemano (aplausos de aprobación, más que por ignorancia, entre movimientos). En el curso de la interpretación pudieron apreciarse embates bien coordinados pero cierta dificultad en la elaboración de la melodía. Se fraguó una lectura quizá más apropiada al Beethoven que llegaría a ser con el paso del tiempo (un Beethoven anguloso, temerariamente inconexo y profundo, abismal) que no se aviene del todo con estas otras partituras, impregnadas -guste o no- de una cierta esencia haydniana. Sonó esta versión sin personalidad propia, del lado de los intérpretes, y con poca vistosidad del lado del compositor, como si su autor se tratara de un mero post-clásico más que del genial inaugurador de un modus operandi en la composición; y todo ello seguramente por incidir demasiado en el contraste, en la sombra, en el desgarramiento que -en efecto- Beethoven narraría y exploraría en todos sus recovecos con el paso del tiempo y la acuciante sordera. Incomprensibles por tanto -sabe mal, pero debemos insistir- los aplausos tras el Allegro de la primera obra tocada sin especial garbo, pujanza o emotividad. El op.18/2 sería luego interpretado de un modo semejante, abundando en el análisis sin resultados demasiado llamativos (compárese por ejemplo el efecto de tal análisis en los últimos cuartetos, en la interpretación del LaSalle Quartet). Más bien al contrario, lo extremado del análisis pudo afectar al sentido del tempo, conduciendo a un hieratismo frío, sin rastro del pathos de este modo -paradójicamente- buscado. En suma, un experimento interesante, si bien más apropiado para las obras tardías.

No tiene mucho sentido especular acerca de lo no acontecido, pero el arrojo y la brillantez con que el cuarteto atacó la obra programada en la segunda parte, el Cuarteto en mi menor, op.59/2, perteneciente al periodo medio de Beethoven dentro del ciclo de los llamados Cuartetos Rasumovsky, nos induce a pensar en aquella otra praxis interpretativa, praxis especialmente idónea en la producción de madurez: atrevimiento, gusto por el vértigo y resoluciones perfectamente conjuntadas las de un cuarteto, el Artemis, que seguramente merezca mejor prensa o difusión dentro del panorama musical. Un apunte final: el calificativo de "cuarteto más importante de la actualidad" por parte de los mismos promotores no le hace, con todo, ningún favor.

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