Magnífica Petite Bande

Jacobo Zabalo 11-12-2009

La Petite Bande & Ex Tempore

Palau de la Música, 30 de noviembre de 2009

Obras de Franz Joseph Haydn

Sigiswald Kuijken, director

S. Im, soprano; U. Eittinger, mezzosoprano; Ch. Genz, tenor; S. Genz, barítono

 

-Dedicado por completo a Franz Joseph Haydn, el programa que ofreció Sigiswald Kuijken al mando de La Petite Bande fue todo menos liviano. De una contundencia notoria se mostró una de las orquestas pioneras en las interpretaciones historicistas, que lució sobre manera acompañada por el coro Ex Tempore. Este conjunto vocal, que en los últimos tiempos viene acompañando a la orquesta de Kuijken, ha grabado asimismo con la no menos conocida Musiqua Antiqua Köln, dirigida por Reinhard Goebel. La primera de las piezas ejecutadas en el Palau, una adaptación del oratorio Applausus, Hob. XXIVa:6, confirmó la buena salud musical de las formaciones conjuntadas para la ocasión, así como la solvencia de los solistas convocados. La soprano coreana Sunhae Im destacó por encima de todos, brindando una lectura prístina y emotiva a la partitura. Christoph Genz y Stephen Genz, tenor y barítono respectivamente, tuvieron una actuación menos lucida pero valiosa, mientras que Ursula Eittinger, mezzosoprano, brilló en el hermoso diálogo mantenido con la soprano en el Dictamina mea. La aparición del coro, en el O jesu, te invocamus de cierre, fue una declaración de principios, que fructificaría en la segunda parte.

Antes, no obstante, se interpretó una pieza para orquesta: la Sinfonía nº26 en re menor, Hob.I.26, más conocida por su apodo, Lamentatione, forma parte de las composiciones asociadas al movimiento Sturm und Drang ("tormento e ímpetu") por su vehemencia expresiva, lograda a base de contrastes rítmicos y tonalidades evocadoras de un pathos con urgencias espirituales. Aunque a la luz de las grandes obras del periodo último estas composiciones (entre la que se encuentra otras igualmente interesantes, como la sinfonía Despedida o la llamada Maria Theresa) parecen quedar en un segundo plano, lo cierto es que contienen ideas interesantes; ideas que, sin beneficiarse del tratamiento de las sinfonías londinenses, fueron resaltadas por una Petite Bande flexible y dinámica, sumamente atenta a los detalles y con un claro gusto por el preciosismo y la introspección.

En la segunda parte del concierto se interpretó la muy esperada Missa in tempore belli, plato fuerte de la velada. También llamada Paukenmesse por el redoble de timbal que se oye durante el Agnus Dei, esta gran misa, segunda de las seis últimas que compuso Haydn (de las que se disponen magníficas versiones, como las grabadas por John Eliot Gardiner), recibió una lectura más que convincente por parte de la orquesta y, de forma especial, por parte del coro.  Protagonista inequívoco de esta pieza, cantó a pleno rendimiento ya en desde el Kyrie. Los solistas, enacabezados de nuevo por la soprano Sunhae Im, estuvieron a gran altura. Fue un espectáculo sublime, una magnífica ocasión para celebrar el doscientos aniversario de la muerte de Haydn.

 

Fotografia d'Antoni Bofill

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