LPC3 és la versió 3.0 de La Porta Clàssica. Un mitjà de comunicació molt proper a la realitat musical i artística més innovadora que difon i fomenta les noves iniciatives i grups creatius emergents, i que és sensible a l'opinió i les tendències del públic
Abel Cruz Ayuso 28-10-2008
La [2] de Apolo, Barcelona, 28 de octubre de 2008

Yo pensaba que los hippies ya habían pasado a mejor vida… Pensaba que ahora estaban reconvertidos en lo que mi alter-ego de aquel legendario programa de radio barcelonés, “Prozac con Leche”, definió como “kumbatrones”, una especie de hippies burgueses. Pero me equivocaba. No es que vivan en cuevas, no, pero hacía tiempo que no había reparado en ellos. Me parecen un colectivo fuera de sitio. Un poco como yo (por lo de fuera de sitio), pero en piojosos. Y es curioso, algunos siguen haciendo música. Como Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra & Tra-La-La Band, combo nacido de Goodspeed You Black Emperor! y abanderados del post-rock, o lo que sea que significa eso.
En el concierto de La [2] de Apolo fueron introducidos por los catalanes Ü_ma, grupo que combina minimalismo, puntos electrónicos, música de cuentos y algún ramalazo eléctrico, con letras en catalán. Curiosos. A las 22:30 en punto salieron los cabezas de cartel, dispuestos a defender su más reciente obra “13 Blues For 13 Moons” . Empezaron con “1.000.000 Died To Make This Sound” , un mantra dedicado a todos aquellos que alguna vez han creado arte y no han tenido éxito, seguida del tema de apertura de su anterior obra, “Horses in the sky”, “God Bless Our Dead Marines” . El estilo de los Mount Zion es más clásico que el de Godspeed, menos extremo y eso se notó en La [2]. Parece que reivindiquen el sonido de los Yardbirds, de Hendrix y quizá de MC5, pero intentando teñirlo todo con tintes más oscuros, dantescos y desesperados, tratando de transmitir todo lo que Effrim, el vocalista e ideólogo del combo intentaba comunicar (básicamente, la mala situación mundial, económica, política y demás).
Todo sonó con precisión, contundencia y solidez, pero durante todo el concierto parecía que el grupo podía ir más allá, que podían sonar más profundos y hacer que su música sonara más personal y no tan deudora de grandes grupos pretéritos. Effrim se mostró como un buen frontman, divertido y comunicativo (aunque recursos como el de meterse con la faceta mesiánica de Bono para enardecer al público ya están muy sudados… no se meterá nadie con Morrissey, no), pero, en general, faltó algo. Llamadle magia, llamadle electricidad, llamadle experimentación. La regresión de su estilo hacia algo más original y más auténtico les ha hecho perder precisamente eso, originalidad y autenticidad. Y por eso, a mi, humilde ególatra que crea onanismos mentales de impresiones musicales, no me acabaron de convencer.
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