Un delicioso platillo para los amantes de las “fusiones”

Horacio Curti 29-02-2008

Yoshida Kyodai

L´Auditori, 29 de febrero de 2008
III Festival Internacional de Percussió de Catalunya

Jóvenes, carismáticos, con una mezcla de tradición y modernidad entre respetuosa y desenfadada, tanto en su aspecto como en su música, los Yoshida Kyodai son dos hermanos que tocan el Tsugaru Shamisen, un tipo de laúd japonés de 3 cuerdas.
Desde su debut en 1999 su popularidad no ha parado de crecer y les ha permitido editar un total de ocho álbumes en Japón (seis fuera), 2 DVDs y un libro.

Kyodai es una palabra poco utilizada hoy en día que quiere decir hermano, este mismo vocablo es utilizado en el contexto de transmisión de las artes tradicionales para denominar a aquellos que estudian bajo un mismo maestro. En este caso ambas acepciones aplican.

Estos hermanos no solamente son buenos músicos, sino que también han sabido encontrar una vía por la cual traer el Shamisen a contextos modernizados creando una fusión a partir de aquellos elementos esenciales del instrumento y de la forma musical tradicional. Es decir, produciendo una fusión que puede interesar o no, pero que muestra conocimiento de los materiales de origen sin caer en “orientalismos”. Si bien el producto musical está hecho a medida de los amantes de las fusiones fáciles de escuchar, el resultado es acorde al contexto a partir del cual se origina.

Para entenderlos un poco mejor, quizás deberíamos comenzar por saber algo más del instrumento y la música de punto de partida de estos hermanos.
El Shamisen se originó a partir de un instrumento introducido en Japón por el archipiélago de Okinawa (una ruta muy diferente a las influencias que generaron el resto de los instrumentos que consideramos tradicionales japoneses) para rápidamente convertirse en el instrumento más popular en Japón, característica que aún mantiene (dentro de los tradicionales, claro está).
Estructuralmente es un instrumento de 3 cuerdas que son pulsadas o bien con un plectro (objeto de madera u otro material de diferentes tamaños según el tipo de música), o bien con una especie de púa. Tiene una mástil de madera y una caja de resonancia cuadrada (originalmente poligonal) cubierta de piel de gato (piel de serpiente en su versión okinawense).
Encontramos el Shamisen en un gran abanico de formas musicales, que van desde canciones breves hasta el contexto sonoro del Kabuki o las marionetas Bunraku, y de roles que varían desde el trío del sankyoku hasta el rol de único instrumento acompañando al narrador en el Bunraku. La música originada en la región de Tsugaru (actualmente prefectura de Aomori en el extremo norte de la principal isla japonesa) es rítmica, movediza y con improvisación. Este es el contexto sonoro original de los Yoshida Kyodai quienes tomándolo como punto de partida, crean su propia música coexistiendo en su repertorio junto a piezas tradicionales del Tsugaru Shamisen.

El único concierto barcelonés de su larga gira se llevó a cabo en la sala de cámara Oriol Martorell de L´Auditori de Barcelona llena a rebosar. La noche comenzó puntual y con buenos aplausos anticipados, los cuales fueron creciendo a lo largo de la velada haciéndose especialmente notables en las piezas más dinámicas (en general dentro del repertorio tradicional).

Ante todo, hay que tener en cuenta que esta es una propuesta de fusión. Es decir, de mezcla entre aquello perteneciente al contexto tradicional del Tsugaru Shamisen con elementos de las más globalizadas formas de música “pop”. Una modernización de uso de un instrumento tradicional y unas formas musicales para hacerlas atractivas al gran público y, si bien estos intérpretes son más que capaces en el contexto tradicional y lo presentan de manera respetuosa; su principal atractivo es justamente esta fusión envuelta en papel de ídolos juveniles.

La puesta en escena era sencilla, con dos sillas en primer plano, micrófonos de mano y algo más atrás y elevado, un set de percusión sin rasgos nipones (tres congas, algún tambor de corte africano, cajón “flamenco”, percusión electrónica y otros elementos).
La labor del percusionista se desarrolló como literal apoyo rítmico (con algún pequeño solo) desde un riguroso segundo plano (no hay que olvidar que las verdaderas estrellas son los hermanos). El sentido de la extraña elección instrumental del percusionista quedó justificado en el efectivo trabajo tímbrico en “Toki no Tsuna” (con el uso del cajón) y especialmente en “Modern” con el uso de las congas. Es cierto que en la mayoría de las piezas se podría haber prescindido de la percusión sin perjuicio para la música pero hay que tener en cuenta que su función no era únicamente sonora, aportaba también a la sensación de modernización que es marca registrada de esta propuesta.
El “espectáculo” se completaba con un agresivo y molesto trabajo de luces que “apoyaba” la labor sonora de una forma literal, exagerada y algo hortera (incluyendo efectos clásicos de conciertos de rock en estadios y otros de texturas casi psicodélicas)

Tocaron religiosamente los 11 temas indicados en el programa de mano, en una mezcla que representaba su recorrido discográfico (incluyeron temas de 4 de sus álbumes) y su personal gusto de piezas propias y tradicionales. Cerraron la noche con la famosísima y energética “Jonkara Bushi” (quizás la más famosa pieza del repertorio tradicional del Tsugaru Shamisen).


Para saber más de este dúo y su música: http://www.domo.com/yoshidabrothers/
Y si queréis videos, el omnipresente Youtube, tiene muestras de sobra tanto buscando por Yoshida Brothers como por Yoshida Kyodai.

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