Un formato totalmente atípico de los Manel

Marta Vélez 13-10-2009

Auditori i Palau de Congressos de Girona, 4 de octubre de 2009

Pudimos ver este mismo mes a Manel, pero en un formato totalmente atípico para ellos y… a mi entender, no el mejor, dentro del marco del BAM, en las fiestas de la Mercè, en Barcelona. Los catalanes supieron adaptarse a las 20.000 personas y consiguieron llevar al público a su terreno.

En Girona, sin embargo, el marco no podía ser mejor. En el Auditori i Palau de Congressos, en el paseo de la Devesa, Manel llenaron la sala sinfónica, con capacidad para más de 1000 personas. Un recinto con un sonido magnífico que colgó el "sold out". Manel se han convertido en fenómeno en poco más de año y medio con un disco que ha estado entre los mejores de 2008 para medios tan influyentes como Mondosonoro o Rockdelux, "Els millors Professors Europeus".

Han roto la barrera idiomática y cantando en catalán son capaces de gustar en toda la península y tener incluso Buenos Aires entre las ciudades de su gira. Y sobre todo han sabido potenciar su directo a lo largo de 2009. Un grupo que demuestra que se puede llegar a algo grande partiendo de bases, en principio, poco ambiciosas, con un sonido fresco y con letras irónicas y cercanas.

Con la sala sinfónica llena de gente de todas las edades, demostraban que, desde luego, sea por el boca a boca o por una buena labor de marketing, Manel ya no son por suerte unos desconocidos. Recibidos con aplausos convertidos casi en ovación al empezar, salieron a un escenario desnudo, sobrio y con luces rojas. Tras una súper parrafada rapidísima de Guillem, voz principal, que a duras penas entendí pese a que mi catalán es ya bastante fluido, comenzaron con "Nit freda per ser abril", con su juego de voces y acompañados de la harmónica.

Desde los primeros acordes ya se notaba que, efectivamente, estábamos en un escenario de lujo, perfecto para disfrutar al máximo de ellos. Un sonido perfecto y preciso que seguiría durante todo el recital. Continuaron con "Avís per a navegants" y " Dona estrangera", donde sonó el ukelele y las voces de todos se hicieron una. En "Els guapos son els raros" conjugaron el ukelele y la harmónica, y el clarinete apareció en "Cerámiques Guzman" y "Plà quinquenal". Guillem se puso de nuevo a hablar, por suerte para mi, un poco más lento, con varias preguntas con comienzo ¿Y si...? , hasta que preguntó que hubiera pasado si Roger hubiese nacido en Roma, para presentar "Roma". La animada "Al mar!" consiguió que el auditorio entero se pusiera espontáneamente a dar palmas y "Ai, Dolors" sonó muy bien, cantada principalmente por Roger (guitarra y banjo). Uno de sus mejores temas, "Captatio Benevolentiae", sonó precisa, y casi para terminar, no podía faltar la curiosa "La gent normal", versión del "Common people" de Pulp, una gran “cover” de un gran tema. Por cierto, también hicieron una versión, "No t'enyoro", de Els Pets, con letra cambiada, bastante graciosa.

Y qué mejor final que "En la que Bernat se't troba", con silbidos y ritmos varios perfectos para propiciar la complicidad del público. Así, nos hicieron cantar primero a los de la izquierda, luego a los del centro, derecha y el fondo de arriba; a cada grupo un tipo de sonido, logrando que tarareáramos la línea de la trompeta, de la trompa y del trombón del tema, que terminó por unirnos a todos de fondo a la canción.

Tras unos minutos y con el auditori ovacionando lo que había sido un perfecto concierto, salió Guillem solo con el ukelele. Y comenzaron a entrar el resto de los componentes de Manel: Martí, Roger y Arnau. Cada uno hacía una frase de la canción "Corrandes de la parella estable" que acaban "…i ens ha costat Dèu i ajuda arribar fins aquí..." . Invitaron a subir al público, como suelen hacer a menudo, a cantar su particular versión de la frase terminada así. Fueron unos momentos muy divertidos gracias a la participación de gente de todo tipo que no dudó en subir. Hubo de todo, desde declaraciones de amor, comparaciones entre nesquick y cola cao, o quejas porque el bicing de Girona no tenía sillín para el niño. Hubo un chico que sorprendió con su voz, un grupo de amigos, un par de niños e incluso un viticultor que les regaló un par de botellas. Realmente un fin de fiesta perfecto para un gran concierto. Pero todavía nos hicieron un regalito más, y acabaron con otra versión, "El Bròquil", o lo que es lo mismo, una cachonda reinterpretación de Shakira y Alejandro Sanz. El público levantado, bailando y riendo.

Y a la salida, sonrisas de satisfacción. Manel cautivan por los matices narrativos, su luminosidad, y por unas instrumentaciones dignas de unos grandes músicos, pero que a la vez resultan cercanas. Y sobre todo porque en directo, y más en un lugar tan privilegiado como éste, no cabe duda de que es donde saben sacar más partido a su sonido.

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