Yo la tengo. The Freewheeling Show

Marta Vélez 15-06-2008

Sala Apolo, 9 de junio de 2008

Un Apolo abarrotado, con entradas agotadas desde hacía bastante y apenas un año después de llenar la misma sala, hacía presagiar que este lunes por la noche iba a ser una velada especial.

En THE FREEWHEELING SHOW, YO LA TENGO, el Apolo se convirtió de verdad en un teatro lleno de asientos para dar la intimidad especial necesaria para este recital.
Como ya nos habían adelantado desde la productora, Iguapop, y desde la propia sala, esta no iba a ser un concierto al uso. Si bien Yo La Tengo se caracterizan por hacer conciertos completamente distintos y nada preestablecidos, esta vez esto precisamente era parte del juego. El público, por medio de preguntas y diálogo directo con los de Nueva Jersey, iría haciendo que la noche transcurriera por unos u otros caminos.

Esta interacción, nos explicaba Ignacio Juliá (co-director de Ruta 66, redactor de Rock Espezial, después Rockdelux y amigo de la banda), no significaba como se había malinterpretado, que pudiéramos pedir canciones y configurar el set list, sino que las preguntas podían dar paso a que esto ocurriera.

Así, salieron al escenario Yo La Tengo en formato acústico: Ira Kaplan, guitarra y total protagonista por su ingenio del show, Georgia Hubley, con una sencilla batería de sólo tres elementos y el genial James MacNew, peculiar bajista. Tras casi 25 años de carrera, Yo La Tengo no necesitan presentación.

Comenzaron con dos canciones seguidas, la primera “Sugarcube” , antes de que comenzara la dinámica: el público preguntaba y ellos respondían, dando lugar a canciones si lo consideraban ilustrativo para su respuesta.

Por ejemplo, supimos de primera mano sobre su colaboración vía telefónica, con Daniel Johnson (ilustrada con su fantástico cover de “Speeding motorcycle”). O al preguntarles por la versión que hicieron en su anterior concierto en Barcelona, “Everlasting love”, alguien consiguió que sonara de nuevo, al igual que otra cover de The Kinks.
La bromas fueron sucesivas, dando por sentado lo que ya todos intuíamos, Ira es desde luego todo un cómico además de una gran músico. James le seguía la corriente, e incluso tomaba la palabra de tanto en tanto. Y Georgia sólo sonreía, además de acariciar la batería en cada tema. Pero protagonizó uno de los momentos más emotivos de la noche cuando una chica pidió formular una segunda pregunta y le pidió un abrazo, a lo que ella amablemente accedió.
Sonaron entre otras “My little corner of the World”, acompañada por nuestros silbidos, o “Let´s save Tony Orlando´s house” tras ser preguntados por el personaje.

La política no quedo a un lado y dijeron preferir a Obama, y contaron anécdotas relacionadas con su nombre, transformado desde “Yo La Tango” a “Yo la Tenjo”. Dijeron que apenas oían nuevos grupos, pero Georgia se decantó por Times New Vicking.
Y por supuesto no falto una tímidamente coreada, para no romper el encanto, Mr. Tough. Y sin pedirlo, encadenaron “Julie Christie” con “Stokholm Síndrome” que había sido la gran ausente en su anterior concierto.
Maravilloso.

Finalmente y al contrario de lo que no dijeron en la intro, con un poco de astucia era fácil llevar a al banda al terreno que uno quería, por supuesto con total consciencia por su parte. Así que finalmente el público si que hizo bastante posible el que la noche tuviera sus canciones predilectas de protagonistas.

Más de dos horas de recital, con un fantástica complicidad entre ellos y con sus fans. Además de lo grandes músico que son demostraron sin artificios que son accesibles y divertidos. Todos salimos de allí sintiéndonos casi amigos de un grupo que si ya admirábamos n el plano estrictamente musical, de algún modo se ganó nuestros corazoncitos.

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