Tríos románticos

Jacobo Zabalo 10-02-2011

Trío Kandinsky

Columna Música, 2010

-Muy grata noticia, la grabación de dos tríos con piano de Johannes Brahms por el Trío Kandinsky. Acopladas con una interesante versión del trío de Clara Schumann, con quien -como se sabe- Brahms tuvo una amistad especial, las obras reciben una lectura sobria y profunda. Una lectura que confirma la trayectoria de este conjunto formado en Barcelona, con un importante historial de conciertos y grabaciones, entre las que se cuentan dos CDs de gran calidad dedicados respectivamente a Schoenberg y Guinjoan.

En el presente disco se abordan algunas composiciones capitales del repertorio romántico para conjunto de cámara, como el Trio nº1, op. 8, de Johannes Brahms. Se trata de una pieza de juventud, que su compositor retocaría en 1891. El primer movimiento comienza con un tema de gran intensidad, que enuncia el piano y que el violoncello repite y modula, tras lo cual se incorpora el violín en una nueva repetición. El fraseo de las cuerdas avanza con el acompañamiento del piano, hasta que los tres instrumentos se unen en una sola declamación. Intenso y contundente, verdadera declaración de principios, el trío deviene complejo a medida que avanza en sus cuatro movimientos. La versión del Trío Kandinsky destaca por su encomiable voluntad de claridad, alejada de la demasiado a menudo tópica emotividad romántica. Con mesura, sin jugar tampoco la carta del virtuosismo superficial, los intérpretes demuestran un buen entendimiento. El diálogo entre instrumentos resulta especialmente notable en el Trío nº3, op.101, de 1887, donde el contrapunto es más violento y fecundo, las melodías más áridas y angulosas que en la pieza que inaugura la serie, inicialmente concebida en 1854.

Clara Wieck vivió a la sombra de su marido Robert Schumann, pero fue una gran compositora. Nos ha dejado en su catálogo un elenco admirable de piezas para piano solo, que raramente se interpretan (escúchese por ejemplo el ligero y no obstante apasionado Deuxième scherzo pour le pianoforte, op.14), algunas obras para teclado y voz, así como unas pocas composiciones de cámara, entre las cuales su Trio, op.17, que en el pasado fuera ya grabado por conjuntos de reputación como el Beaux Arts Trio. Ubicado aquí entre los tríos brahmsianos, recibe un tratamiento comparable a aquéllos, prevaleciendo la claridad expositiva y el entendimiento empático entre instrumentos. La obra de Clara Wieck data de 1846, de cuando Brahms contaba con sólo trece años (todavía no había iniciado el recuento de su opus), y presenta algunos puntos de interés desde el Allegro moderato. El movimiento de apertura comienza de hecho con la enunciación del tema, semejante a cuanto planteará Brahms en su primer trío con piano. Es posible que los episodios no se encuentren aquí conectados con la misma fluidez, pero aún así la composición de Wieck evidencia una gran capacidad para la creación. De hecho, a pesar de tratarse en la época de una profesión predominantemente masculina (sintomático, además, que todavía se la conozca a través del apellido de casada), no son sus creaciones fenómenos aislados: el segundo movimiento del trío, el grácil Tempo di minuetto, es de una delicadeza equiparable a la de los tempranos Caprices en forme de valse para piano, op.2, mientras que el tercer movimiento, el Andante grazioso, transmite con seguridad compositiva una introspección que se reencontrará en la Romanza en si menor, de 1856.

 Columna Música, la discográfica involucrada en el proyecto, acierta en ofrecer, en estos tiempos de crisis/renovación de la industria, materiales adicionales al clásico CD; concretamente, un libreto grabado en su portada con la palabra Briefe (cartas), en que se proporcionan pistas del intercambio epistolar mantenido entre Clara Schumann y Johannes Brahms, esa otra intimidad inherente a la música de cámara.

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