Jacobo Zabalo 08-11-2010
Isaac Albéniz. La España imaginada
Katia Michel, piano
Columna música, 2010
Es la de Katia Michel una interpretación sobria pero sumamente comunicativa, apasionada y sin afección, sensible a los registros de la música popular pero sin exagerar nunca el aspecto del folclore. Una interpretación de técnica impecable, que sigue la pista de la maestra absoluta en estas obras, Alicia de Larrocha, para hacer de Albéniz un compositor fundamental, grande no sólo en nuestra tierra, con derecho a establecer comparaciones con algunos de sus coetáneos célebres. Quizá debiera comenzar a asumirse que la causa de la escasa difusión de los creadores locales ha sido durante demasiado tiempo más bien propia -este sí, producto típicamente nacional- que venida de afuera. El disco que nos ocupa, aparecido dentro de la Colección Jóvenes Intérpretes, cumple con la doble función de presentar a una pianista sobresaliente, incuestionablemente madura pese a su edad, y ofrecer una nueva visión de la obra del pintoresco y genial artista que fue Isaac Albéniz.
Dos ciclos de piezas para piano constan en el presente disco, muy acertadamente titulado La España imaginada: por una parte la Suite española nº1, op.47, de 1886 y, por otra, los Recuerdos de viaje, op.71, compuestos entre 1886 y 1887. De la primera decir que se trata, como indica el propio título, de una serie de bailes o -mejor- melodías populares. Katia Michel rehúye como el mismo Albéniz el manierismo que podría esperarse de este tipo de composiciones. Lo que encontramos son piezas elegantes, ricas en temas y giros que requieren del intérprete una empatía discreta y profunda. Katia Michel se vuelca con seguridad en la recreación de aquellas referencias hispánicas sin caer en evocaciones fútiles. Los Recuerdos de viaje, todavía más repletos de impresiones y reminiscencias -si cabe- que la anterior composición, reciben una lectura semejante: tempi bien medidos, pulsación clara (contundente o sutil según el pasaje), y una asombrosa capacidad para reflotar a la memoria paisajes en cierto modo inexistentes, paisajes que se nos aparecen como si hubiéramos transitado por ellos. Magia de la música que despierta nuestra imaginación sin referente, que aviva el recuerdo inconsciente: la vida que no sabíamos haber vivido pero sin la cual quizá no seríamos.
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